Soñando…Reina

Anoche tuve un sueño.

Era una tarde de sábado, fría y lluviosa, pero yo estaba plácidamente dormida, rodeada de mi familia y tranquila.

Rondaban las fechas navideñas, así que la casa estaba decorada para ello. Luces tenues y suaves rodeaban toda la estancia del salón. Un gran árbol presidía la sala, alto y esbelto, con figuritas de todos los colores y tamaños colgando de sus ramas. Unas luces que se encendían y se apagaban de manera intermitente hacían de él una postal preciosa.

Yo no entendía muy bien todo esto de los adornos porque era mi primera navidad en un hogar, pero lo que me había quedado muy claro era que no podía jugar, destrozar o desordenar los adornos del árbol ni las luces de la sala. Manías de los humanos supongo… yo, agradecida y muy obediente les haría caso. Aunque, tengo que reconocer, que alguna noche, en esos momentos de euforia que me entran, les descolgué alguna figura del árbol y la escondí debajo del sofá. Pero no me habían pillado!

Noté a Elsa, mi madre adoptiva, muy relajada y no era para menos, los gemelos y los dos amiguitos que se habían traído a casa para ver una película estaban ensimismados y muy entretenidos. Era un momento de paz y tranquilidad para todos.

La calidez de la estufa, las caricias que de tanto en tanto me daba alguno de los niños o el simple sonido de fondo de la película, no sabría cómo explicar lo dulcemente que dormía y lo feliz que me sentía.

Espero que algún día mi sueño se haga realidad y pueda dormir tan dulce y plácidamente como he imaginado.

Yo tuve una familia, me querían y me cuidaban, pero un día se cansaron de mi y me abandonaron en la calle.

Soy una gata doméstica, como iba a sobrevivir a la dura y fría calle?

Encontré un lugar donde casi siempre encontraba comida y agua. Decidí quedarme por la zona, sabía que un ángel cuidaba de los gatos que vivíamos en la calle y en cuanto la conocí, hice todo lo posible para que me llevara con ella.

Ahora estoy en un lugar de paso, la gatera, donde me siento querida, me dan de comer y no tengo que preocuparme porque nadie me haga daño. Pero se que solo es eso, un lugar de paso.

Mis días en la calle me han pasado factura. Me hice una herida en un ojo y la infección que se generó hizo que lo perdiera. Suerte de mi ángel, sino, sin los cuidados veterinarios que me dio, no se que habría sido de mi, seguramente ya no estaría aquí y no podría contaros mi historia…

Soy Reina y busco un adoptante que quiera compartir su vida conmigo

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